Muchas son las personas que han acudido a mi blog para saber sobre el día de Méjico en la Expo Zaragoza 2.008. Por ello y porque el discurso del Presidente de la República nos ha parecido a muchos el mejor que hemos oído en esta exposición internacional, he rebuscado en Internet para ofrecéoslo sabiendo que sois muchos los que lo vais a leer y meditar.
Sólo me queda dar las gracias, con toda la humildad del mundo y desde este lugar del planeta, a D. Felipe Calderón por ofrecernos un momento ejemplar que puede servir para la reflexión y para el trabajo.
Discurso del Presidente
Muy buenos días, señoras y señores.
Estimada Vicepresidenta del Gobierno Español, doña María Teresa Fernández de la Vega.
Don Miguel Ángel Moratinos, Ministro de Asuntos Exteriores.
Señor Presidente de Aragón, Marcelino Iglesias.
Estimado Alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch.
Señor comisario de la EXPO Zaragoza, Don Emilio Fernández.
Señor don Enrique Iglesias, Secretario de la Cumbre Iberoamericana.
Señores gobernadores, mexicanos, aquí presentes; señoras y señores:
Antes de que existiera el hombre, se nos relata en el Popol Vuh, el Libro Sagrado de los Mayas: todo estaba en suspenso, todo en calma, todo en silencio, todo inmóvil, callado, sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada que estuviera en pie, sólo el agua; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad.
El agua para los mayas es el centro de la vida, el origen del universo, comienza cuando se separan las aguas de la tierra.
Y ciertamente, sin el agua, la presencia del hombre sobre la tierra no puede explicarse, está íntimamente ligada a lo que somos, lo que hemos sido. Sobre todo está ligada a nuestro futuro, porque asociado al destino del agua está el destino de la humanidad.
En pleno Siglo XXI, la cumbre de la ciencia y el conocimiento científico, en la plenitud del proceso civilizatorio, la humanidad ha construido, al propio tiempo, la peor amenaza a su propia supervivencia que jamás haya conocido.
El riesgo de la destrucción del medio ambiente, el calentamiento global, el cambio climático; la exacerbación de los desastres naturales y sus efectos, trátese de huracanes, de inundaciones o de sequías; la desertificación creciente de amplias zonas del planeta, incluyendo en México; el deshielo de glaciares, la extinción de numerosas especies y, desde luego, el riesgo mismo para la especie humana.
Es paradójico que nuestra civilización contemporánea, que ha desenterrado a tantas civilizaciones antiguas, no se haya percatado todavía del riesgo de su propia destrucción.
La humanidad entera comparte estos desafíos ambientales y tenemos que actuar de manera co – responsable, así pensamos desde México.
Sabemos que cada vez más regiones en el mundo enfrentan escasez de agua; casi la tercera parte de la población mundial habita en zonas áridas, mil cien millones de pobladores de este planeta carecen de servicios formales de agua potable y dos mil millones de personas alrededor del mundo carecen de servicios básicos de saneamiento.
Como lo señalara Mahatma Gandhi: “Todos los seres humanos tienen el mismo derecho a poseer los bienes necesarios para vivir y el bien más necesario, sin duda alguna, es el agua.”
La contaminación, el desperdicio, la degradación de la capa forestal amenaza a la calidad y la disponibilidad de este recurso; las tecnologías obsoletas de riego, el uso irresponsable del agua en la agricultura, en la industria, en la propia convivencia humana han disminuido su oferta, mientras que el acelerado crecimiento de la población mundial incrementa día con día su demanda.
Ello se constituye, además, en una amenaza seria para los futuros avances en materia de seguridad alimentaria y reducción de la pobreza.
La vulnerabilidad del agua puede convertirse, si no actuamos ahora, si no actuamos todos, en un factor que genere más pobreza y una mayor hambruna en el mundo, exacerbada ahora por las condiciones económicas imperantes de escasez y alza de precios.
Por otra parte, la escasa reutilización del agua pone también en riesgo el equilibrio ambiental. Hoy los más de seis mil millones de habitantes de este planeta utilizamos el 54 por ciento del agua disponible en ríos, lagos y acuíferos.
Si el consumo de agua sigue creciendo al ritmo que crece hoy, para el 2.050 el hombre podría requerir más del 90 por ciento del agua dulce disponible, dejando sólo el 10 por ciento para el resto de las especies que habitan el planeta.
Es necesario tomar medidas urgentes para garantizar el equilibrio ecológico, el abasto y al acceso equitativo al agua en el mundo.
El Club de Roma, aquella pléyade de científicos que se reunieron a finales de los 60, y que publicaron en 1.972 el polémico estudio denominado: Los Límites del Crecimiento y Nuestro Futuro Común, advertían, entonces, sobre los riesgos ambientales.
Para muchos sonaban a broma el calentamiento global, el agotamiento de los recursos naturales o el derretimiento de los polos.
Desde entonces habían advertido a la humanidad de la existencia de dos brechas que ponían en peligro su existencia: la brecha norte-sur, es decir, la brecha de los ricos-pobres, trátese de personas o trátese de países; y la brecha entre el hombre y la naturaleza, y ambas, concluían, tienen que cerrarse si el hombre quiere garantizar su existencia.
Escuché en aquellos años, siendo casi niño, de mi padre, las conclusiones del Club de Roma. Y a él tampoco, ni sus amigos, ni sus seguidores, le creyeron.
Pero, desde entonces, tengo un compromiso claro con la preservación del ambiente que aprendí en la casa paterna, de quien precisamente me adentró, en las portentosas conclusiones de aquellos polémicos estudios procesados por el Tecnológico de Massachussets y de quien había leído un escrito en 1954, de mi padre, antes de que naciera la conciencia ambiental que ya pregonaba que la hermana agua, como todos los seres de la creación, si no es utilizada conforme a los dictados de la naturaleza, se convierte en enemiga del hombre.
Hoy en México, después de muchos, muchos años perdidos, estamos trabajando con una perspectiva integral en el manejo del agua. Estamos haciendo un esfuerzo inédito por incrementar nuestra infraestructura.
Como suele ocurrir en los países en desarrollo, a pesar del esfuerzo hecho en los años recientes para empezar a tratar, en serio, el agua residual; al inicio de mi Gobierno sólo el 30 por ciento del agua residual era tratada en el país.
Y nos hemos propuesto, durante esta Administración, más que duplicar esa cifra y colocar a México en la posibilidad de tratar al cien por ciento sus aguas residuales antes de que termine la próxima década.
La idea es de reservar el agua de primer uso para el consumo humano, fomentar el uso de agua tratada en las actividades productivas y conservar nuestros mantos acuíferos.
Hoy, 104 de los 653 acuíferos del país están sobre – explotados, algunos de ellos arriba del cien por ciento, incluyendo el acuífero de la Ciudad de México, con sus más de 20 millones de habitantes, quizá la mayor concentración en el planeta.
Hoy todavía más de 10 millones de mexicanos carecen de agua potable. Por eso trabajamos, para que al final de mi Gobierno la red de agua potable cubra por lo menos al 95 por ciento de la población, y del drenaje al 90 por ciento.
Los mexicanos queremos que las condiciones de bienestar que anhelamos para nosotros sean también alcanzadas por todos los pueblos.
Porque no podremos asegurar ni el crecimiento económico ni el desarrollo con justicia, menos el desarrollo humano sustentable que buscamos, si los gobiernos no ponemos en marcha políticas afirmativas en materia de agua y en materia de desarrollo sustentable.
Para alcanzar la seguridad hídrica, en el uso, el tratamiento, el cuidado y en el ahorro de agua deben estarse acompañados por mecanismos institucionales, jurídicos, regulatorios y tecnológicos que conviertan al agua en un verdadero motor del desarrollo humano sustentable.
A partir de nuestras experiencias y de los retos que se enfrentan en el contexto internacional México plantea:
Primero. Que la preservación del agua, los bosques y el medio ambiente se consideren como objetivo básico en las agendas nacionales y los planes de desarrollo de todos los Gobiernos, porque sólo así se garantizará el bienestar social y el desarrollo económico de las generaciones actuales y futuras.
Segundo. Para maximizar las inversiones en el sector hidráulico es necesario institucionalizar programas que permitan unir los recursos económicos y técnicos de todos: de los usuarios, del sector privado, de las instancias gubernamentales y de la asistencia internacional.
Tercero. Dada la poca disponibilidad del agua en diversas regiones, es fundamental su uso eficiente, su tratamiento y reutilización en las diferentes actividades productivas. A pesar de esta falta de agua para millones y millones de seres humanos en el mundo, hoy en México, como en muchos países del planeta, casi el 70 por ciento del agua sigue siendo utilizada para consumo agrícola.
Cuarto. Ante los efectos ocasionados por desastres naturales, los cuales se están incrementando en intensidad y ocurrencia por el cambio climático y que nos llevan a países que estamos cerca del Caribe huracanes cada vez más violentos, cada vez más frecuentes, que llevan a otras a zonas del país, en el mundo, sequías nunca vistas e incremento de caudales en ríos de los que no se tenía registro, hoy es necesario fortalecer esquemas y sistemas de alerta temprana, infraestructura complementaria para su control y un sistema de atención internacional rápida en los desastres.
Amigas y amigos de la EXPO Zaragoza:
Al recibir el Premio Nobel el gran poeta y escritor mexicano, Octavio Paz, quien Su Majestad el Rey citase ayer, al inicio de la EXPO Zaragoza, Paz dijo: “Nuestro irreflexivo culto al progreso y los avances de nuestra lucha por dominar la naturaleza se han convertido en una carrera suicida.”
Por eso, la cuestión más inmediata y apremiante es la supervivencia del medio natural, defender a la naturaleza es defender a los hombres.
Hoy en esta Tribuna del Agua que se abre para honra de México, en el Día de México, nuestro país hace un llamado a todas las naciones y a todos los hombres, mujeres, de buena voluntad para redoblar esfuerzos en esta defensa del agua.
En el agua está la oportunidad para la fraternidad, que como el propio Octavio Paz enfatizara, es un principio común para todos, desde los liberales hasta los socialistas.
En el agua está la oportunidad de la fraternidad, de la solidaridad entre pueblos, entre generaciones. El agua debe seguir siendo, como ha sido a lo largo de la historia, símbolo de generosidad, de unión, de hermandad y de hombres, y desde luego, símbolo y garantía de vida.
Sé que esta Tribuna del Agua contribuirá de manera importante a promover en todo el mundo un compromiso verdaderamente colectivo y duradero, con el fin de garantizar la disponibilidad de agua a todos los habitantes del planeta de nuestra generación y de las generaciones por venir.
Por eso México está presente de manera decidida en la EXPO Zaragoza, porque queremos ser parte de una solución y no parte de un problema.
Porque estamos decididos a construir, no obstante nuestra condición de país en desarrollo con múltiples problemas que enfrentar, estamos decididos a construir un mejor planeta para todos.
Que tenemos, por ello, un compromiso serio y decidido con el agua. Que sabemos, como dijo Paz: “Que defender el agua es defender al hombre”.
Tengan ustedes por seguro que en la lucha por la preservación y uso adecuado del agua, que es la lucha misma por la supervivencia de la humanidad, España y el mundo pueden contar con México.
Muchas gracias y enhorabuena por esta EXPO.
Me llamo Cristina Melendo y soy concejal del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza. 

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Por: agricola zaragoza el 22 Julio 2008
a las 3:51 AM